La situación en Cuba se agravó con apagones constantes, falta de combustible y escasez de comida, lo que obliga a muchas familias a comer una sola vez al día.
En La Habana, la basura se acumula por la falta de recolección y edificios se derrumban sin mantenimiento, mientras los residentes describen la vida como de difícil a imposible.
Entrevistados relatan epidemias por la suciedad, ausencia de medicamentos en hospitales y cortes de luz diarios que convierten las noches en una ciudad fantasma.
Periodistas destacan la degradación cotidiana, con gente en la calle por el calor y la oscuridad, en medio de la mayor crisis económica y social en décadas.