Rosa Hora quedó en depresión profunda tras separarse, sin trabajo ni cómo mantener a sus hijas, pasando meses sin levantarse de la cama ni bañarse, viviendo solo de mate.
Su madre la invitó a la Iglesia Universal, donde participó los lunes, consiguió empleo y recuperó a sus hijas, aunque el sueldo no alcanzaba porque trabajaba a comisión.
Hizo un pacto con Dios, obedeció, usó su fe y conquistó su peluquería propia en Berazategui, donde laboró 11 años bajo dependencia, transformando su vida económica para comer lo que quiere sin carencias.
Hoy presta dinero a otros y atribuye todo a Dios, invitando a llamar al 11-21-92-84-18 para ayuda similar este lunes.