El pastor relata un testimonio personal donde oró por sanidades y peticiones, confiando en Dios incluso si no respondía como esperaba, reconociendo que Dios responde siempre a su manera perfecta y sabia.
Explica que Dios no es negligente ni inconstante, sino que responde en tiempos perfectos, usando demoras para propósitos como hablar o bendecir a otros, como dar una palabra a un médico.
Enfatiza que la fe siempre funciona, Dios está atento las 24 horas y responde al 100% a quienes activan confianza en Él, instando a no dudar por silencios divinos.