Sergio "Oveja" Hernández visita el programa y explica el origen de su apodo desde su infancia en Bahía Blanca, donde lo llamaban así por su apariencia, aunque ahora lo ama más que su nombre propio. Destaca que Bahía Blanca es la cuna del básquet argentino, comparándola con religión local, con una tradición temprana que generó figuras como los hermanos Ginóbili, Luis Scola y otros del Big Three histórico.
El entrenador recuerda entrenar a los hermanos Ginóbili en Bahía del Norte, compartir mate en su casa con la familia, y ver la evolución de Manu desde niño hasta estrella, incluso cuando Manu le enseñó computación a los 10 años dándole tareas. Hernández define a Manu como un extraterrestre y competidor ideal, y elogia a Scola como creador de cultura de alto rendimiento en el básquet argentino, con hábitos que cambiaron el deporte más allá del talento natural.
Habla de conexiones con fútbol, como Rodrigo Palacio fanático del básquet que jugó en Italia y regaló camisetas, o el hermano de Lautaro Martínez destacando en Ferro. Relata su exitosa pero conflictiva etapa en Flamengo, ganando América pero saliendo por presiones tras lesiones y derrotas, y reflexiona sobre el éxito como vaciarse independientemente de ganar, admitiendo fracasos cuando no se cumple el potencial.
Aborda la obsesión por resultados post-pandemia en Zaragoza, que lo llevó a priorizar salud mental sobre victorias constantes, criticando la obsesión como patología en el deporte profesional. Muestra orgullo por medallas olímpicas argentinas, incluyendo plata y bronce, y valora la humildad real de sus jugadores pese a la fama, rechazando idealizaciones.