En La Habana, Dania Leiva de 35 años mantiene un hogar en Vedado con servicios básicos estables como agua y gas, y usa una moto eléctrica recargable pese a cortes de luz frecuentes que duran desde la madrugada hasta las 6 de la mañana.
A solo 5 kilómetros, en Habana Vieja, Olga Salas de 55 años vive en ruinas de una casa colonial con su esposo, cría cerdos en un espacio reducido y enfrenta desabastecimiento de agua que afectó a 200.000 habaneros en abril.
Cuba sufre una grave crisis energética desde mediados de 2024, agravada por el asedio petrolero de Estados Unidos, con apagones prolongados, escasez de combustible, alimentos, agua y medicinas, en un panorama de policrisis.
La isla de 9,7 millones de habitantes registra carencia de más de 200.000 viviendas y deterioro de construcciones existentes.