En Montehermoso, Lucas Jerez muestra la destrucción por la ciclogénesis: pileta de fibra de un parador cortada con motosierra, pasarelas colapsadas, 1500 metros de tablas caídas en el frente costero.
En el Pelícano, parador referencial, voló la puerta y vidrios, cocina dañada. El dueño Julián expresa frustración por el esfuerzo perdido ante la naturaleza, con solidaridad pero angustia por la reconstrucción.
El agua arrasó todo, dejando heladeras bajo arena y techos a kilómetros, socavando bases y colapsando estructuras.