El mar arrasó con la rambla de dos kilómetros en Montehermoso durante la ciclogénesis que azotó la costa atlántica, dejando adoquines, estructuras de hormigón y pilotes de madera destrozados en toda la extensión costera.
En Mar del Plata, en Punta Iglesia, las olas de más de 6 metros y medio arrastraron bancos de cemento, pilotes, revestimientos y piedras de defensa que pesan toneladas, fracturando miradores y veredas en el Paseo de las Américas.
Los dueños de paradores expresan desolación por la pérdida de esfuerzo y amor invertido, en una ciudad que vive del turismo tras su mejor temporada; autoridades y vecinos trabajan en la evaluación de daños sin poder cuantificarlos aún.
La basura acumulada incluye una tapa de urna con restos humanos arrojada por el mar, mientras el viento alcanzó casi 100 km/h en la zona más afectada.