El primer ministro indio Narendra Modi exigió a los ciudadanos reducir drásticamente el consumo de gasolina y diésel, limitar importaciones domésticas y no comprar oro para blindar la economía ante la crisis energética mundial provocada por la guerra en Oriente Medio.
Modi recomendó viajar en metro cuando sea posible, compartir autos y enviar mercancías por ferrocarril en lugar de camiones. La nación más poblada del mundo enfrenta altibajos causados por el conflicto, lo que obliga a estas medidas de austeridad.
El discurso enfatizó la complejidad del contexto internacional y llamó a la responsabilidad colectiva para mitigar el descontrol en combustibles.