El boleto mínimo de tren subirá un 68% escalonado con aumentos mensuales del 10-18% hasta alcanzar 550 pesos en septiembre, mientras pasajeros denuncian gastos diarios de hasta 10 mil pesos en combinaciones de colectivos, trenes y subtes, hacinamiento, saltos masivos de molinetes y pedidos de boletos a otros porque no alcanza el sueldo.
En móviles desde estaciones como Constitución y Ramos Mejía, reporteros como Matías López y Cristian Eche entrevistan a laburantes, jubilados y estudiantes que piden adelantos eternos de sueldo, usan tarjetas de crédito o préstamos informales para cargar la SUBE, y critican que el servicio empeora con menos frecuencias y vagones sucios pese a los tarifazos en trenes y colectivos.
En el panel de Duro de callar, se debate acaloradamente: unos defienden el sinceramiento de tarifas subsidiadas afirmando que salarios subieron de 135 mil a 360 mil pesos mínimos y jubilaciones de 87 mil a 400 mil, prometiendo riqueza pronto; otros acusan soberbia gubernamental, incumplimiento de promesas de Milei de no tocar laburantes sin subas salariales, y proliferación de transportes comunitarios por hartazgo.
Testimonios escalan a servicios: un votante de Milei denuncia facturas de luz triplicadas de 33 mil a 175 mil pesos por menos consumo; un estudiante con cuatro trabajos (Mercado Central, barbería, diseño web, Feria de la Salada) y dos hijos no llega a fin de mes; kiosquero quejoso de 40% caída ventas y falta de mango en la calle.
Contraste con supuesta explosión de consumo en shoppings y Feria del Libro, pero comerciantes admiten menos unidades vendidas aunque márgenes altos por descuentos en hot sale, mientras Iglesia de Córdoba alerta por olvido a los de abajo.