La Cámara de Casación otorgó prisión domiciliaria a Julio De Vido, exministro de Planificación Federal condenado por la tragedia de Once y otras causas, debido a su delicado estado de salud con arteriosclerosis, diabetes tipo 2 y fibrillación auricular. Cumplirá la pena en una chacra de 39.500 metros cuadrados en Puerto Madero con lago, canchas de fútbol y básquet, caballeriza, criadero de palomas y canarios valorados en hasta 10 mil dólares cada uno.
El panel califica la decisión como una burla de los jueces y maldad de la justicia, comparándola con delincuentes pobres que permanecen en cárceles. Los familiares de las 52 víctimas de Once emitieron un comunicado furioso: De Vido está "enfermo de codicia de poder, cinismo y corrupción", exigiendo justicia sin perdón ni reconciliación.
De Vido justificó su pedido alegando diabetes e hipertensión que le impiden asistir a audiencias, afirmando preferir morir en casa que en prisión, aunque el panel lo acusa de dar lástima sin estar terminal.