La economía de Islas Canarias depende del turismo que generó 23 mil millones de euros el año pasado, pero escasez de keroseno amenaza vuelos y empleos de decenas de miles.
Aerolíneas advierten colapso en previsión de combustible desde verano; turistas optan por destinos seguros o cancelan, pese a hoteles llenos por desvío de Oriente Medio.
Precios suben en comida y alojamiento; locales padecen alzas y falta de vivienda, con protestas en 2025; si no hay turistas, hoteles cerrarían como en COVID-19.