El gobierno de Javier Milei apuesta al carril económico para superar el cisne interior generado por el caso Adorni, que lo tiene empantanado hace 60 días sin salida clara.
Luis Caputo, convertido en vocero principal, insiste en que el programa económico sólido evita impactos políticos en mercados, como en países normales, y nadie invertirá menos por declaraciones juradas irregulares ya que la justicia actuará.
Analistas como Alejandro Katterberg y fuentes de Casa Rosada ven el problema interno como flanco débil que no cicatriza, comparándolo con Perú donde cambios presidenciales no afectan la economía.
Patricia Bullrich reaccionó a revelaciones diarias, mientras el gobierno impone narrativa de normalidad pese a la percepción de impacto en riesgo país y opinión pública.