La familia propietaria de un kiosco en González Catán, en La Matanza, continúa angustiada tras el violento robo armado sufrido la madrugada del viernes. Natalia, la esposa, relató que pusieron rejas nuevas en la puerta después de que los delincuentes la derribaran a patadas, y planean cambiar horarios de trabajo y rutina diaria para mayor seguridad, incluyendo suspender temporalmente el jardín del hijo pequeño.
Los dos menores detenidos, de 14 y 16 años, permanecen alojados y enfrentarán audiencia el martes. La fiscalía confirmó que no fueron liberados, contrariamente a rumores. La familia exige que declaren para identificar a los otros dos fugitivos, presuntamente adultos, y critica la respuesta policial inicial ante la activación del celular robado.
Natalia describió el terror de ver a su marido Hernán golpeado con un martillo en la cabeza, atado y sangrando, mientras ella protegía al bebé. Los ladrones exigieron dólares y oro, pero solo hallaron mercadería del kiosco y ropa. Sospechan que los delincuentes tenían datos previos por frecuentar el barrio y la cancha cercana.
El barrio sufre inseguridad constante, con la plaza tomada por jóvenes delictivos. Natalia recibió mensajes de vecinos con datos sobre los ladrones y otros robos previos, que presentará en la fiscalía. La familia insiste en justicia para evitar más víctimas.