Cuatro delincuentes menores entraron por el techo a una vivienda en González Catán, redujeron a la mujer, su hijo de 4 años y golpearon al marido Hernán con un martillo en la cabeza exigiendo plata y oro. Estuvieron 25 minutos revolviendo la casa.
Natalia relató el terror con un ladrón armado apuntando a su hijo en la habitación, mientras otros destrozaban todo. Los delincuentes escaparon por los techos al oír a la policía; dos fueron detenidos cerca, de 14 y 15 años.
La familia quedó con bronca e impotencia por la facilidad del robo y considera vender la casa por miedo. Pidieron dólares pero se llevaron poco efectivo.