La fábrica Capo en el polo industrial de Campana cerró dejando a 150 obreros en la calle, pese a ajustes previos y reparaciones recientes con inversiones millonarias en fusión turbo.
Mario y Cristian, secretarios generales del sindicato, relataron reunión con el intendente quien expresó preocupación y prometió mediar para revertir la situación y salvar las fuentes de trabajo de 150 familias. Agradecieron apoyo de sindicatos, medios y comunidad local.
Darío González, con 23 años en la planta, no vio venir el cierre repentino tras paradas y nunca imaginó quedarse sin empleo. Expresó miedo por cómo pagar luz, comida y sostener familia con nietos, llamando a la unión de trabajadores argentinos ante el fin de la industria.