La ciclogénesis impactó con furia en Monte Hermoso, destruyendo paradores como Océano y Pelícano, bicisendas, guardavidas y estructuras costeras a lo largo de dos kilómetros; desenterraron vajillas y una heladera enterradas un metro bajo arena.
Intendente Hernán Arranz decretó emergencia urbana con beneficios impositivos para comerciantes; bomberos cortaron gas por riesgo, casas y faro con daños estructurales, tierra quebrada como tsunami.
Geotextil salvó edificios de socavamiento, no hay riesgos estructurales mayores ni víctimas fatales; vecinos solidarios ayudan en reconstrucción pese a desolación, optimistas para verano con obras provinciales.
Fenómeno raro cada 20-30 años con vientos de 90 km/h y pleamar; alertas meteorológicas evitaron tragedias humanas, foco en dos km urbanizados de 32 km de costa.