El único hospital de desnutrición infantil del país cerró sus puertas por falta de fondos para pagar sueldos, dejando sin atención a miles de niños vulnerables en medio de una crisis que azota la primera infancia con datos estremecedores como 7,9% de desnutrición crónica en menores de 5 años y 16% de chicos que no comen todos los días.
Panelistas destacan que 41,3% de menores de 14 años son pobres, 3 de cada 10 no comen bien, y hay un aumento de obesidad infantil por mala alimentación basada en harinas y dulces, lo que impide el desarrollo cerebral y futuro laboral de los niños, con muertes por desnutrición aún presentes.
Abel Albino, director del hospital Profami con 25 años de experiencia y un edificio nuevo de 4 años, explica que atendieron 3.000 chicos desnutridos, con solo una muerte pese a casos graves de tercer grado (déficit de peso superior al 40%), y culpa la falta de educación nutricional en un país rico como Argentina, sexto en riquezas mundiales.
Albino enfatiza los primeros mil días de vida, desde la embarazada hasta los 2 años, propone capacitar madres como agentes sanitarios, lactancia materna, jardines maternales y programas agrarios para combatir la desnutrición intergeneracional, recordando el éxito chileno con Fernando Monquever.