La cadena de farmacias Agorro cerró todas sus sucursales restantes el 8 de mayo, afectando a unos 90 trabajadores despedidos en diciembre y ahora sin acceso por candados cambiados, sin notificación formal salvo un WhatsApp matutino.
La empleada Claudia relata que en diciembre cerraron 11 locales (7 en Capital y 4 en interior) con 90 despidos, y este viernes los trabajadores encontraron las puertas bloqueadas, calificándolo de lockout patronal mientras la empresa está en concurso de acreedores.
La firma pide vender habilitaciones de locales clave para pagar sueldos, pero solo abonó el 25% de abril a algunos, dejando a los ex empleados sin pertenencias ni indemnizaciones, en medio de promesas incumplidas de inversiones.