Las aerolíneas enfrentan altísimos precios y escasez de combustible para aviones por la crisis en el Estrecho de Hormuz, interrumpiendo horarios y rotación de tripulaciones.
La Asociación Nacional de Pilotos Ingenieros de Aeronaves reporta retrasos, ajustes de rutas y fatiga en tripulaciones por escasez. Lufthansa canceló 20.000 vuelos. En Nigeria, Rano Air declara rutas insostenibles por precios cuatro veces superiores.
Otras aerolíneas reprograman o cancelan vuelos, abandonando rutas no rentables, afectando cabotaje en Europa.