En Lopburi, Tailandia, conocida como ciudad de los monos, los macacos de cola larga causan daños y robos a locales, pero enfrentan peor amenaza: caza furtiva para tráfico a laboratorios biomédicos, impulsado por demanda desde que China suspendió exportaciones en 2020. Precios subieron a 30.000 euros por animal, generando millones en mercado negro del sudeste asiático.
Redes involucran empresarios y políticos; incautaron 100 macacos en Saraburi. Laboratorios afirman usar monos F0 capturados legalmente para cría, esenciales para vacunas y medicamentos humanos por similitud genética, pero activistas rescatan animales como Hope, 27 años en jaula diminuta.
Especie en peligro por caza, pérdida hábitat; cazadores ganan 100 dólares por mono, criadores hasta 25.000. Tailandia centro de tráfico silvestre valorado en 9.000 millones de euros anuales en región; clínicas tratan heridos, pero comercio persiste.