El Cementerio de la Chacarita, el más grande de Latinoamérica en Buenos Aires, nació en 1871 por la epidemia de fiebre amarilla que mató miles, usando tierras de la Chacra de los Colegiales jesuitas.
Entre sus 90 hectáreas descansan figuras como Carlos Gardel, Gilda, Alfredo Alcón, Olmedo, Gustavo Cerati, Roberto Goyeneche y Alfonsina Storni, con panteones famosos como el de la Asociación Argentina de Actores.
La leyenda del taxi de la muerte ronda sus inmediaciones desde 1978: un taxi antiguo ofrece viajes con un conductor cadavérico que ignora ruegos y devuelve a los pasajeros al cementerio, como le pasó a Felipa Ausperato, encontrada muerta sobre la tumba de su madre tras subir al vehículo.
Cuidadores reportan voces en handies no humanas, partes malditas y energías oscuras; en el Parque Elcano, construido sobre antiguas cámaras frigoríficas del cementerio, aparecen figuras en videos como una nenita invisible.
Las historias evocan un laberinto de memorias donde fantasmas buscan justicia o perduran por duelos no resueltos, desafiando la línea entre realidad y mito en este necrópolis neogótica.