Puerto Deseado promueve la picada del corsario como plato icónico con siete formas de langostinos, calamares, merluza negra, canicama exclusiva local, pulpo y empanadas de róbalo.
El nombre evoca a piratas y corsarios como Francis Drake y Thomas Cavendish que se refugiaron en el puerto, junto a Fernando de Magallanes, destacando la historia marítima desde antes de su fundación en 1880.
Productos como langostinos al ajillo, empanados con panko, escabeche, hojaldre y semillas buscan imponer una gastronomía con identidad marina patagónica.