Pepe Cibrián destaca la tradición humorística argentina con figuras como Enrique Pinti, Tato Bores y Nini Marshall, adelantada 200 años, genia total pese a su timidez extrema.
Recuerda verla sola en la última fila oscura del estreno de Mágico Burdel, tratándolo de usted de cachorro, y un homenaje posterior. Nini sufría en teatro y TV pero brillaba en cine escribiendo sus guiones.
Menciona resistencias al stand-up como arte, pero afirma que Argentina inventa realidades con humor simbólico.