El gobierno de Lula da Silva lanzó un programa de 90 días para ayudar a familias, microempresas, estudiantes y sector rural endeudados a renegociar créditos con descuentos de hasta 90%. El pago de intereses consume casi el 30% de los ingresos de los hogares, el nivel más alto desde 2005.
El plan aporta mil millones de dólares en garantías y permite usar hasta el 20% del Fondo de Garantía Laboral para que 15 millones de brasileños limpien su nombre. Incluye prohibición de apuestas online por un año para beneficiarios, ante un mercado que inyecta 4 mil millones de dólares mensuales y pierde 600 millones al mes por deudas.
La medida busca reactivar consumo en la mayor economía de América Latina a cinco meses de elecciones, donde el endeudamiento familiar en niveles récord genera pesimismo económico.