La junta militar de Mali liderada por general Assimi Goïta enfrenta su momento más complejo tras emboscada sin precedentes de rebeldes separatistas Tuaregs del Frente para la Liberación de Azawad y Grupo de Apoyo al Islam y Musulmanes afiliado a Al-Qaeda, dejando ciudades clave como Bamako, Kati, Gao y Kidal bajo asedio.
Goïta reaparece tras días desaparecido y llama a confiar en fuerzas armadas contra terrorismo coordinado; situación evoca insurrección 2012 cuando Tuaregs proclamaron independencia de Azawad con extremistas, aunque alianza se rompió luego por operación internacional Francia que redujo control tuareg.
Ahora sin Francia, junta depende de Africa Corps ruso reemplazando Wagner, y Alianza Estados Sahel con Níger y Burkina Faso; Tuaregs buscan Estado secular nacionalista, no califato, como pueblo nómada bereber fragmentado por colonialismo francés.
Ofensiva podría fragmentar Mali y redibujar África Occidental; Goïta apuesta a Moscú pese foco Kremlin en Ucrania.