Jorge Castillo, dueño de locales en La Salada, admitió que había marcas truchas pero ahora hay muchas menos, con orden de no alquilar a falsificadores y carteles contra réplicas. Argumentó que no perjudican a marcas originales porque públicos distintos: los pobres no compran originales a 200 mil pesos, sino réplicas a 20 mil, lo que genera publicidad gratuita en villas.
Comparó con Miami y China, criticó hipocresía de ministros que compran allá mientras pobres usan cheripá. Defendió que réplicas no afectan ventas de marcas premium. Acusó a policía de robar anillos, cadenitas y Rolex en allanamiento a su casa, con cámaras de Prosegur mostrando destrozos. Denunció amenazas de muerte y que juez y fiscal Armela y Cardona lo pintaron como cuco.
Señaló persecución política por no pagar coimas, mencionó a Ritondo detrás según el juez. Negó evasión impositiva, dijo que contadores perfectos y que políticos evaden más. Explicó pirámide de evasión desde insumos sin factura. Criticó al Estado por asfixiar en vez de ayudar.
La entrevista cerró con ping-pong: no se arrepiente, agradeció y despidió el programa.