En Neratovice, cerca de Praga en la República Checa, construyen la primera iglesia impresa en 3D del mundo, con cimientos clásicos pero el resto en concreto impreso, dirigida por el párroco Peter Cobb de una fundación que la presenta como centro comunitario abierto a actividades no religiosas.
La ciudad, marcada por el socialismo que buscó eliminar iglesias, mantiene una comunidad católica viva pese a que solo el 10% de la población checa se identifica como cristiana; necesitan 8,5 millones de euros en donaciones, con la mitad pendiente, y ya montan módulos impresos para la nave, torre y casa parroquial.
El operador Thomas Franek imprime piezas en menos de una hora cada una, requiriendo unas 900 solo para la nave; el sacerdote Kovács y el coro infantil participan, y feligreses ven el avance como un milagro en un país secular.