Una nueva modalidad de ciberestafas usa inteligencia artificial para copiar rostro y voz de familiares con solo segundos de audio o video, realizando videollamadas en tiempo real donde piden dinero. Adultos mayores son las principales víctimas al caer en el engaño por realismo en gestos y moletillas.
Panelistas advierten que es difícil detectar por avance tecnológico, recomendando no dar plata por dudas y exigir restricciones bancarias ante suplantaciones de identidad. Bancos deben cortar transacciones sospechosas al detectar accesos desde nuevos dispositivos o cambios de clave.
Ejemplos incluyen errores en transferencias no reembolsables sin autorización del receptor, destacando pocos controles actuales pese a detección bancaria de anomalías.