La economía alemana enfrenta presión por aranceles, altos costos de producción e incertidumbre geopolítica, con industrias abandonando el país. En 2022 ocupaba el puesto 15 mundial en competitividad, descendió al 19 en 2025 y al 29 en eficiencia empresarial IMD.
Las exportaciones, base de la economía, cayeron de 1,6 billones de euros en 2022 a 1,5 billones en 2024, con estancamiento pese a recuperación mundial. Pierde cuota en ingeniería mecánica y vehículos frente a China; una de cada cinco empresas trasladó producción al extranjero.
Costes laborales elevados, energéticos altos y burocracia frenan inversiones. Construir plantas demora por normas estrictas. Expertos temen pérdida de I+D y gestión, agravando recesión, aunque por ahora se conserva el saber hacer alemán.