La Organización Mundial de la Salud supervisó el desembarco de 94 pasajeros del crucero de lujo infectado por hantavirus variante Andes en Tenerife, Islas Canarias, donde zarpó el 1 de abril desde Ushuaia con 190 personas y registró tres muertes: el caso cero neerlandés de 70 años el 11 de abril en Santa Elena, su esposa el 26 de abril y la tercera el 2 de mayo.
El matrimonio neerlandés se contagió en Argentina o Chile tras 40 días viajando por Jujuy, Salta, Misiones, Buenos Aires, Uruguay y Tierra del Fuego. Pasajeros desembarcados en puertos previos como Santa Elena viajan a sus países, con la OMS rastreando contactos en vuelos. El crucero sigue a Rotterdam con el cuerpo del paciente cero.
En Tenerife, priorizaron a los 14 españoles trasladados a Madrid para cuarentena de seis semanas en hospital militar Gómez Ulla, todos asintomáticos y negativos en PCR. Cinco franceses volaron a París, uno con síntomas en ruta. Pedro Santana reportó operativo exitoso con entrevistas epidemiológicas y pruebas rápidas, sin ratas detectadas, usando lanchas para evitar contagio.
La población canaria mostró temor inicial recordando COVID-19, pero se calmó con información y un partido de fútbol. Hubo polémica por falta de coordinación inicial con gobierno local, resuelta con reuniones. El psiquiatra bajó del bus sin EPI, generando dudas, pero autoridades lo justificaron. Director OMS y Pedro Sánchez respaldaron, destacando no es pandemia nueva.