Una joven de 25 años llamada Catita o Caterina sufrió una golpiza brutal de cuatro mujeres afuera del boliche Soy en Las Flores, Buenos Aires, quien la arrastraron de los pelos del auto y le dieron patadas en cabeza y cara.
Berta Villeres, madre de la víctima, relata que todo empezó por una mirada dentro del boliche; la patovica advirtió que una agresora era boxeadora y la esperaron afuera, rodeándola para impedir ayuda mientras le pegaban.
La chica, trabajadora de laboratorio sin antecedentes, tiene dolores, tomografía y resonancia pendientes, botón antipánico y necesita ayuda psicológica; un hombre la rescató evitando peores consecuencias como en casos de Fernando Báez Sosa.
Las agresoras, todas mayores con antecedentes de violencia, una boxeadora que sabe lastimar y otra futbolista, declararon en medios llorando con "lágrimas de cocodrilo" pidiendo disculpas; la causa está en justicia por lesiones graves.
Berta exige justicia y escarmiento contra esta violencia inexplicable en boliches sin seguridad efectiva ni derecho a admisión.