La economía alemana enfrenta presión por aranceles, altos costos y geopolítica, cayendo del puesto 15 al 29 en competitividad mundial desde 2022. Previsiones de crecimiento nulo al 0,2-0,3% en 5-10 años, con valor añadido industrial decreciente.
Exportaciones bajaron de 1,6 billones euros en 2022 a 1,5 billones en 2024, estancadas pese recuperación global. Pérdida cuota en mecánica e vehículos ante China, donde calidad asiática se acerca. Una de cada cinco empresas deslocalizó producción.
Costos laborales elevados, energía cara y burocracia frenan inversiones; construir planta toma tiempo por normas. Riesgo de perder I+D y gestión, agravando recesión. Política debe retener saber hacer alemán.