En el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona en tribunales de San Isidro, Verónica Ojeda, exesposa y madre de uno de sus hijos, describió la habitación en la casa de internación domiciliaria como un desastre sucio con pelela, sin privacidad, en un playroom con puerta incompleta y baño químico, inadecuada para un paciente postneurocirugía con problemas cardíacos y adicciones.
Ojeda señaló a Matías Morla como el responsable principal que manejaba todo el entorno, junto a su hermana Vanessa Morla, Maximiliano Pomargo, Leopoldo Luque, Pedro Kosachov y Carlos Díaz. Declaró haber visto a Maradona deteriorarse en visitas, hinchado dos días antes de morir el 25 de noviembre de 2020, con olores fuertes y sin higiene adecuada.
El psicólogo Carlos Díaz, especializado en adicciones, testificó haber tratado a Maradona gratis por 29 días desde octubre 2020, logrando ausencia de alcohol y drogas al momento de la muerte, visitándolo cada 2-3 días para evitar repulsión. Llegó vía contacto de Morla y defendió no atosigar al paciente, separando lo psiquiátrico de lo médico.
Se presentó un audio extendido de la reunión preexternación de la Clínica Olivos, donde médicos como Luque decidían la internación domiciliaria pese a advertencias de Alfredo Cae sobre el grave estado de Maradona; Ojeda proponía clínica psiquiátrica Abril, y Díaz explicaba medicación contraindicada para el corazón. El tribunal ordenó peritarlo contra otra grabación.
El juicio, en su sexta audiencia, enfrenta fallos técnicos como grabaciones fallidas y nulidad previa por jueza McIntosh; se cuestiona coautoría funcional para alejar familia y suministrar sustancias, aunque lo anterior al hematoma subdural es contexto.