Donald Trump ordenó retirar al menos 5.000 soldados de Alemania, afectando bases como la de caballería en Belzec, dependiente económicamente de miles de empleos y clientes estadounidenses desde la posguerra.
La decisión presiona a Europa para aumentar gasto militar, criticando descuido de ejércitos propios. Berlín no se sorprende, habiendo elevado presupuestos, pero impacta culturalmente a ciudades superpobladas por personal yankee post-Guerra Fría.
Negocios locales construidos 100% para clientes americanos enfrentan crisis drástica con la reducción de tropas de 250.000 en 1989.