El proyecto Radar en Lisboa une policía y ayuntamiento para visitar a 45.000 ancianos mayores de 65 años en riesgo de soledad, un tercio de la población mayor afectada por familias fragmentadas, envejecimiento y turismo que agrava el aislamiento en barrios como Marvila y Lumiar.
Voluntarios como Felipe García y el policía Pedro Castañeda recorren los barrios escuchando a residentes como Lidia Pereira, María Gaya y Olinda Dos Santos, ofreciendo ayuda en casos de aislamiento, abuso o delincuencia, con furgonetas móviles para chequeos médicos y redes de apoyo con negocios locales.
Mario Ruy André, director del proyecto, prioriza crear redes de voluntarios y negocios para detectar aislados, mientras panaderías en Marvila alertan sobre soledad. Felipe insta a los ancianos a formar sus propias redes de apoyo ante posibles cambios futuros.
El turismo convierte viviendas en alquileres temporales, rompiendo la cohesión comunitaria anterior, en una ciudad de medio millón de habitantes que recibe millones de turistas sin aliviar la soledad.