Pau Isel, desde Australia, analiza cómo la ciclogénesis genera miedo y modo supervivencia en el cerebro, filtrando la realidad hacia amenazas y ignorando lo positivo.
Recomienda no negar la realidad ni caer en positivismo tóxico, sino enfocar energía en información útil, actividades placenteras y prácticas como deporte o meditación para mantener claridad y respuesta.
Enfatiza volver al cuerpo con prácticas físicas que energicen y crear momentos lúdicos pese a la incertidumbre exterior.