Keiko Fujimori lidera la primera vuelta en Perú con 17,1%, seguida por Roberto Sánchez (12%) y Rafael López Aliaga (11,9%), separados por 24.000 votos, desatando crisis electoral.
López Aliaga denuncia fraude por irregularidades logísticas, demoras y mesas cerradas, impidiendo votos en Lima; marcha con miles a Jurado Nacional exigiendo nuevas elecciones contra "izquierda comunista". Jefe electoral renunció y ordenaron auditoría.
Jurado rechazó nuevas elecciones y ratificó balotage el 7 de junio pese a reclamos. Observadores UE no hallan fraude. Fujimori instada a plantarse, pero resultados provisionales persisten en sistema cuestionado.