Lucas Jerez recorre en vivo la costanera devastada de Monte Hermoso por el ciclón extratropical, mostrando paradores destruidos, postes caídos, puentes de madera volados y estructuras arrancadas. La Media Luna está inundada, la rambla de dos kilómetros borrada por completo y cables sueltos obligan a cortar la electricidad por precaución.
El intendente Hernán Arranz confirma daños estructurales incalculables en el frente costero, acostumbrados a vientos del sur pero no a esta ciclogénesis explosiva con olas de 3-4 metros en costa. Evacuaron familias cerca del faro sin problemas mayores, aunque el impacto golpea fuerte al centro de la ciudad turística dependiente del verano.
Vecinos locales destacan la fuerza del viento toda la noche sin tragedias humanas, pero con calles cortadas 8-10 cuadras, vallas metálicas y desolación total. En Quequén, el vecino Gastón reporta inundaciones, erosión costera que devoró 150 metros de playa y falta de obras pese a reclamos, más contaminación cloacal al mar.
La cobertura muestra edificios sin luz, luminarias LED cortadas y maderas de 15-20 metros esparcidas, requiriendo retroexcavadoras para limpiar. Comunidad se autoconvoca para ayudar, pero el golpe anímico y económico es terrible para esta villa balnearia.