Los hospitales universitarios de la UBA, como el ROFO, enfrentan un grave desfinanciamiento que impide reparaciones y compras de insumos básicos, obligando a derivar pacientes por falta de tomógrafos, endoscopios y equipos quirúrgicos.
Gustavo Tullo denuncia que el ítem presupuestario de 80 mil millones de pesos para gastos operativos no se depositó en mayo, a diferencia del año pasado con 75 mil millones, pese a las afirmaciones del gobierno de Manuel Adorni. Esto genera escasez de medicamentos como paracetamol y obliga a donaciones para tratamientos oncológicos.
El personal médico y enfermeros sufren condiciones precarias, con sueldos que perdieron hasta un 50% sin paritarias, y muchos trabajan ad honorem. La infraestructura está deteriorada, con caños rotos e inundaciones sin reparar, afectando la formación de especialistas.
Expertos destacan la angustia del personal ante emergencias donde deben reasignar sondas y elementos escasos, financiando tratamientos caros como inmunosupresores de 14-15 millones de pesos a la espera de reintegros de obras sociales.