El crucero afectado por hantavirus, con contagios entre pasajeros extranjeros contraídos en excursiones patagónicas por heces del ratón colilargo, reporta dos muertes y tres casos graves, con transmisión hombre a hombre confirmada desde el brote de Epuyén; Argentina registra cerca de 100 casos anuales, incluyendo uno reciente en Bariloche, según el doctor Hugo Pizzi.
El infectólogo Hugo Pizzi critica la falta de expertos a bordo inicialmente y la poca solidaridad, destacando que pasajeros sanos y enfermos sufrieron angustia; un médico inglés está grave por contaminarse al diagnosticar. En Santa Elena, bajaron un cadáver y 30 pasajeros potencialmente incubando el virus.
El barco llega de madrugada al puerto de Granadilla en Tenerife, Islas Canarias, donde aviones de países de origen (Alemania, Irlanda, Francia, EE.UU., Canadá, España con avión militar) repatriarán a pasajeros asintomáticos en grupos de cinco vía embarcaciones pequeñas, sin contacto con población local ni controles aeroportuarios habituales; usarán EPIs y cuarentenas en hospitales militares.
Periodista Pedro Santana desde Tenerife reporta temor mediático pero tranquilidad oficial, con mensaje de la OMS aclarando que no es COVID-19; preocupación por contactos previos en España (Alicante, Barcelona). Pizzi elogia el protocolo como lección de pandemia COVID, aunque tardío.