El conductor apela emotivamente a la audiencia para dar afecto real a los mayores, más allá del dinero. Insiste en que las personas grandes necesitan abrazos, miradas y tiempo, no solo mensajes de WhatsApp impersonales.
Recuerda sacrificios parentales como noches en vela por dolores infantiles o no comer para alimentar hijos, y padres trabajando 24 horas. Pide volver a la usanza de visitar y respetar a los mayores para no perder la familia argentina.