El pastor Cinalli explicó que la victoria espiritual comienza con la sujeción a Dios para resistir al diablo, usando el pasaje de Santiago: primero someterse a Dios, luego resistir y el diablo huirá.
Comparó la autoridad espiritual con un policía uniformado respaldado por la ley: sin sujeción a Cristo, no hay respaldo legal contra demonios, como en el caso de los hijos de Esceva que fallaron al usar el nombre de Jesús sin estar sometidos.
Enfatizó que la rebeldía anula la autoridad, como el centurión romano que reconoció la dependencia de Jesús del Padre, y llamó a ejecutar el desalojo de fuerzas malignas desde la victoria de Cristo en la cruz.
Instó a estar uniformados con el nombre de Jesucristo para detener hordas demoníacas mediante obediencia y legalidad espiritual.