El Pastor Cinalli predicó sobre la usurpación espiritual ocurrida por el pecado, donde Satanás se convirtió en un ocupa ilegal en el corazón humano, pero Jesús recuperó la autoridad en la Cruz del Calvario para los nacidos de nuevo.
Explicó que los cristianos tienen poder Dunamis, como un motor de 800 caballos de fuerza, y autoridad como una llave y placa que activa ese poder sobrenatural para expulsar demonios y gigantes, siempre sometidos a Dios.
Usó analogías de un Ferrari sin llave, un policía deteniendo un camión con su placa, y Esteban lleno de gracia y poder para hacer prodigios y perdonar a sus verdugos, enfatizando que la autoridad se activa por obediencia a Cristo.
Instó a no empujar el auto de la vida con fuerzas propias, sino ordenar a los problemas que se quiten en el nombre de Jesús, derrocando al yo para que Cristo gobierne y el enemigo huya.