Kim Jong-un supervisó la producción de artillería con alcance de 60 kilómetros para desplegar en la frontera con Corea del Sur, cerca de Seúl. El líder norcoreano inspeccionó maniobras de navegación de destructores modernos de la Armada y ordenó construir dos adicionales.
Corea del Norte desarrolla armas estratégicas, incluidos misiles balísticos de largo alcance que podrían transportar armas nucleares y alcanzar el territorio continental de Estados Unidos. Muestran poderío militar naval con un nuevo destructor en funciones.
Esta política de amedrentamiento responde a cambios constitucionales en Corea del Sur y Corea del Norte, eliminando vínculos y unificación para mantener dos estados independientes.