En el jury histórico contra los fiscales Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro por mal desempeño en la investigación del crimen de Nora Dalmasso, el fiscal Rivero testificó con dolor tras 40 años de carrera, declarando contra colegas por impulsar teorías forzadas como muerte accidental sexual, marido asesino jugando golf en Punta del Este o sicario pagado por Facundo Macarrón (el Perejil), ignorando el ADN de Roberto Bárzola en el cinturón de la bata que estrangularon a la víctima.
Los panelistas criticaron las hipótesis ridículas, como Macarrón violando y matando a su madre para volver a Córdoba, o el marido cruzando Uruguay y Argentina de noche sin rastro, pese a que el ADN del parquetista Bárzola apunta como probable homicida sexual, aunque la causa prescribe dejando a la familia sin justicia.
Rivero aclaró que no acusó en juicio por falta de pruebas legalmente incorporadas, insistiendo en que Bárzola no es culpable hasta prueba en contrario, y defendió la complejidad procesal pese a críticas por el tiempo transcurrido. Admitió no conocer detalles de obtención de pruebas como las de Javega analizadas en Ceprocor y FBI, pero elogió su propia decisión de no acusar sin base sólida.
El debate concluyó reconociendo la profesionalidad de Rivero por poner un punto final, evitando acusaciones flojas, en un caso que dejó a Macarrón injustamente señalado y dos chicos huérfanos doblemente damnificados.