En el jury histórico por el crimen de Nora Dalmasso, fiscal Rivero testificó sobre la investigación fallida de colegas Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro, acusados de mal desempeño. Admitió dolor en 40 años de carrera al declarar contra pares por un caso donde el ADN apunta a Roberto Bárzola pero la causa prescribe.
Di Santo impulsó teoría de muerte accidental sexual con amantes como Facundo Macarrón (el Perejil) y Gastón Zárate; Miralles apuntó al marido con viaje imposible desde Punta del Este; Pizarro agregó sicario pagado por Macarrón. Todas hipótesis forzadas sin pruebas sólidas pese a ADN en bata y vello del parquetista.
Rivero desistió de acusar en juicio previo por falta de pruebas legales, insistiendo en "hallazgo casual" y que Bárzola no es culpable aún. Expresó vergüenza profesional y reconoció a Dalmasso como víctima de violencia de género con atacante sexual probable.