El doctor Suárez enlaza con Génesis 2:15, donde Dios pone a Adán en el Edén para labrarlo y cuidarlo, explicando que Dios cuida a los suyos como ellos deben cuidar su creación.
En el Salmo 121 versículos 5 al 8, afirma que Jehová es el guardador que protege de día y noche del sol, la luna y todo mal, custodiando el alma, entradas y salidas desde ahora y para siempre.
Relata cómo Dios formó el cuerpo humano del lodo, sopló vida y lo colocó en misión, prometiendo victoria sin temor en puertas abiertas.
Exhorta a apropiarse de la bendición rechazando el mal que sobreviene.