Edgardo, adicto a drogas y alcohol durante 30 años, transforma su vida y familia tras intervención divina. Su esposa Mónica oraba con la familia mientras él iba y venía de la iglesia, pero se separó por los problemas causados por las adicciones.
Hoy Edgardo guía en Casa de Paz, Mónica lidera una célula, y sus hijos danzan en la iglesia. Cumple Josué 24: 'Mi casa y yo serviremos a Jehová', pasando de destrucción diabólica a plenitud familiar.
El predicador destaca cómo Dios libera de esclavitud, llena de paz y alegría, haciendo que la esposa e hijos se sientan orgullosos en lugar de avergonzados.