Carlos nació con labio leporino, sufrió rechazo, bullying y discriminación desde niño, lo que lo llevó a la rebeldía, violencia y consumo de drogas como cocaína, marihuana y alcohol desde los 15 años.
A los 15 fue detenido por tenencia de drogas, se aisló, escuchaba voces, inhalaba sustancias y participó en robo involuntario; tras muerte de su madre hundió en tristeza, intentó suicidios cortándose venas y sobredosis de Rebutril para tirarse bajo camión.
Padecía forúnculos constantes pese a tratamientos; en una reunión de viernes de liberación en la Universal los forúnculos cesaron, dejó cigarrillo, marihuana y alcohol, recibió palabra del pastor sobre Espíritu Santo, se bautizó y obtuvo paz interior.
El presentador destaca el cambio total de carácter de Carlos, quien recibió el Espíritu Santo y ahora vive en paz sin aislamiento.