La economía alemana pierde competitividad por aranceles, altos costos de producción e incertidumbre geopolítica, cayendo del puesto 15 en 2022 al 19 en 2025 y al 35 en eficiencia empresarial según IMD.
Las exportaciones se estancan en 1,5 billones de euros tras récord en 2022, perdiendo cuota en ingeniería mecánica y vehículos, con crecimiento nulo previsto del 0,2-0,3% anual y valor añadido industrial en descenso.
Costos laborales elevados, energéticos y burocracia frenan inversiones; cinco empresas trasladaron producción al extranjero y expertos temen deslocalización de I+D, pidiendo a la política condiciones para mantener el saber hacer.
La industria ya no participa de la recuperación mundial pese a su base exportadora, con productividad superior pero insuficiente frente a competidores asiáticos cuya calidad se acerca.